miércoles, 26 de enero de 2011

Tragahumo, taxista y cantante



Acababa de recoger a Luz de su clase de claun en el Museo de la Nación. En la misma Javier Prado esperé hasta encontrar algún taxista con criterio que no me cobre más de cinco soles hasta mi casa (por poco más de diez cuadras hasta siete soles me querían cobrar, desgraciados). Levanté mi mano sin darme cuenta de que el que venía era un tico, pero ya ni modo, había esperado mucho rato y me iba a cobrar cuatro lucas, lo justo. Así que subimos. Al rato, mientras Luz tomaba agua, el taxista me mira por el espejo retrovisor.

- Señorita, ¿de dónde es usted?
- (?) De Ayacucho.
- Ah! Huérfana pajarilla es.
- Mmm...
- Yo soy del departamento de Junín, de La Oroya. 'Tragahumo' nos dicen.
- Ah... qué gracioso
- Sí, pues por la fundición que...

El señor me empezó a contar un poco de su historia, de cómo perdió mucho dinero por confiar en la gente y que él había construido una de las galerías que estaban en Aviación y que acabábamos de ver al pasar. Le había costado 20 años de su vida recuperarse del fracaso económico y ahora hacía taxi.

- Pero ya me voy a dedicar a la música.
- Ah sí?
- Síi..! Yo soy cantante. Ya este año voy a grabar un disco.
- Ah mire, qué bueno.
- Sí, pues... Mire, escuche ah me mira por el retrovisor asegurándose de que esté atenta. En eso, empieza a cantarAyacuchano, huérfano pajarillo / A qué has venido a tierras extrañas / Alza tu vuelo vamos a Ayacucho / dónde tus padres lloran tu ausencia / En tu pobre casa qué te ha faltado / caricias, delicias, demás has tenido / Solo la pobreza con su ironía / entre sus garras quiso oprimirte.

El taxista tenía una voz melodiosa, suave, fina, lo hacía con mucha emoción. Luz, con sus cuatro años, se quedó calladita. Yo no sabía si llorar, sonreír, escuchar solamente... Mis lentes de sol, que me tapaban toda la cara, ocultaban mi asombro. Me acababan de cantar en un taxi un huayno insignia de todos los ayacuchanos (el otro es Adiós pueblo de Ayacucho) y aunque siempre lo había escuchado en algún programa del canal 7, o en reuniones familiares, me había emocionado. No sé si por la manera dulce y triste en que lo cantó o porque pensé realmente en mi tierra.

- ... Qué bonito, señor. Le ha salido muy bien.
- Sí... mi nombre artístico es El Águila del Folclor.

Estaba muy entusiasmado enseñándome su arte. Quizás le interesaba la opinión de una ayacuchana, no sé, yo no sabía mucho qué decir.

- El disco sale en julio más o menos, tiene temas de la sierra central. Ya nos estamos preparando para las grabaciones en el estudio de un amigo...
-Ahya..
- No se olvide ah, El Águila del Folclor..
-Sí claro.
-Si me ve en algún programa de la tele, o en la radio, una llamadita pues.
- Jajaja, ya está bien, claro.
- ... Yo he compuesto un huayno a la Ayacuchana, le voy a cantar.

No recuerdo las letras, pero tenía mucho humor. El coro terminaba así: sea blanquiñosa, sea trigueñita, pero que sea ayacuchana.

- Bonito, ¿sí o no? me dice.
- Sí, señor...
- También tengo uno a la cajamarquina.
- Aquí a la derecha. Ah sí? Felicitaciones. Ahí en la esquina por favor.
- Gracias...
- Gracias, mucha suerte.
- No se olvide ah..
- No, no, que le vaya bien.

La tonadita de sea blanquiñosa, sea trigueñita todavía me suena en la cabeza.

Ya para qué, si hay facebook

Nada como mi primer "YoCreoEnElOlvido.blogspot.com" Lo borré sin darme cuenta y nunca pude recuperarlo.
La vida de freelance me ayuda a escribir más seguido, digamos. A ver si le agarro el hábito.